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miércoles, diciembre 10, 2014

El "Cocacho" Barreiro (O, "El eterno método de corrupción barcelonista")

Publicado a las 2:09:00 p. m. por webmaster

¿Qué es lo que logra que barcelona (la copia) se mantenga tan metido en el corazón de la gente de peor calaña de nuestro país? No es el buen fútbol, la tradición, el honor o la gloria (ya que, históricamente, barcecopia ha carecido de todos ellos), sino esa mística de lo sucio, de lo robado, de lo malhabido, que rodea a dicho club desde siempre, a tal punto que hasta el saber popular ha creado una frase para definir a aquello que se gana sin méritos, por medio de la corrupción, la sapada, e incluso hasta la suerte: "Ganar a lo barcelona".

Y es ahora, cuando nuestro campeonato 2014 está en instancias decisivas, y teniendo a Emelec y barcecopia como protagonistas, que los amarillos volverán a poner en práctica eso que los define como institución: la trampa.

La metodología, la misma de siempre: tratar de disminuir al rival de turno (generalmente con su consentimiento) para asegurarse 3 puntos que los acerquen más al objetivo planteado. En este caso, ganar la etapa y llegar a la final con Emelec.

Ya lo hicieron con Liga de Loja, a quienes obviamente sobornaron o intimidaron de alguna forma para que cambien su localía a Machala, en donde el clima costero y el público favorecerían a barcecopia. El resultado fue el que los amarillos esperaban: una victoria que los mantiene en carrera.

Tras superar a los lojanos, el próximo rival a atacar es Mushuc Runa, un club mediocre con demasiada autoestima, del cual los jugadores estelares, particularmente los extranjeros, sueñan con salir cuanto antes. Y pensando precisamente en esta inestabilidad, la dirigencia de barcecopia enfocó sus esfuerzos en convencer al jugador que representaría una mayor amenaza para ellos: Maximiliano Barreiro, goleador del equipo (13 tantos).


El método para meterse al jugador en el bolsillo es previsible: ofrecerle la posibilidad de vincularse a barcecopia para la temporada 2015, con un sueldo muy elevado (que tal vez le paguen, tal vez no) y la posibilidad de jugar en un club grande, mostrarse al exterior, bla, bla, bla... A cambio, Barreiro solo tendrá que asegurarse de boicotear a su propio equipo y no estorbar en el plan barcelonista de ganar el partido de hoy. Dicho y hecho:


El quemeimportismo del jugador es evidente, pues fue no solo se limitó a fingir una lesión. Además, incidió en indisciplina (habría sido visto frecuentando sitios de diversión nocturna y consumiendo alcohol) y contribuyó a crear un mal ambiente en el camerino del equipo tungurahuense, que desembocó en una pelea entre el delantero y el AT del club, quien lo acusó de "no cuidarse".


Con todo esto, los planes de barcecopia, a los que el jugador sirvió con gran diligencia, parecen estar encaminados a cumplirse. Lástima que nadie le informó a Barreiro que hacer este tipo de tratos con barcecopia casi nunca termina bien para el jugador que, inconscientemente, vende su prestigio y honorabilidad a cambio de espejos y cascabeles. Como dice el dicho: "el diablo paga mal a los que bien le sirven".

Para ejemplificar este accionar corrupto de los barcelonistas, así como su efecto nefasto en los jugadores que se involucran, los ejemplos sobran. ¿Recuerdan cuando, en el 2009, la permanencia de barcecopia en la serie A pendía de un hilo, y dependía de un triunfo sobre la Liga de Portoviejo? Lo único que se le ocurrió a la dirigencia amarilla fue intentar sobornar al jugador revelación de aquel año, Luis 'Cocacho' Macías, para que se echara para atrás, y fuera "menos efectivo" en el partido en cuestión. El jugador no se quedó callado:



Sin embargo, cuando barcecopia cambió la estrategia del soborno por otra más sutil (contratar a Macías para el siguiente año, pese a que la temporada aún no había terminado), Macías dejó de lado toda su "dignidad deportiva" y cumplió con lo que sus nuevos patrones le ordenaron. Resultado: Liga de Portoviejo erró una cantidad sorprendente de goles y perdió ese partido, permitiendo que barcecopia salve momentáneamente el pellejo.

Algo similar a lo que ocurrió en un partido de la misma temporada ante Macará. Ante la importancia que dicho encuentro tenía para la supervivencia amarilla, sus dirigentes siguieron el procedimiento regular: intentar sobornar a la dirigencia y a los jugadores. El presidente del club ambateño, Germánico Holguín, aceptó encantado el soborno, e impartió inmediatamente a los suyos la orden de perder ese partido. Sin embargo, no todos los jugadores aceptaron semejante imposición, por lo cual la dirigencia de barcecopia hizo uso de otra de sus maniobras para tratar de alinear a los 'rebeldes' a sus intereses: la amenaza.


Y ni hablar de uno de los episodios más infames de nuestro fútbol, en el que barcecopia hizo uso de todo su descaro y corrupción para ganar el campeonato de 1997. Siendo más que evidente que no contaban con un equipo decente como para disputar y ganar la final de esa temporada ante el Deportivo Quito, su dirigencia entró en acción. De repente, justo antes del gran partido, las principales figuras azulgranas comenzaron a recibir ofertas irresistibles para jugar en barcecopia el año siguiente, con la condición de que se "echaran para atrás" en la final. Muchos de ellos, incluyendo al capitán y referente del club quiteño, Washington 'Coco' Aires, aceptaron la propuesta, dando paso a uno de los partidos más vergonzosos de la historia de nuestro campeonato, en el que los amarillos no tuvieron problema para proclamarse campeones venciendo a un equipo conformado por jugadores que caminaban en la cancha, lanzaban pelotazos al arquero rival, erraban pases con una frecuencia sospechosa y se quitaban del camino de cualquier jugador barcelonista en actitud de ataque.

¿Cómo terminaron los implicados? Macías llegó a barcecopia, pero nunca se consolidó como titular. Tras su estruendoso fracaso, volvió a jugar, sin el brillo de antes, en equipos del ascenso, hasta que sus adicciones lo obligaron a retirarse de la actividad. Aires y el resto de jugadores vendidos del Deportivo Quito 1997 tampoco pudieron mantenerse mucho tiempo con la camiseta color meado, ya que fueron echados a patadas por bajo rendimiento. En cuanto a Macará, lo que todos sabemos: terminaron por descender a la serie B, consolidando su fama de equipo 'ascensor', sin que la plata malhabida que recibieron en aquel partido pudiera hacer algo para evitarlo.


Y ya que la historia tiende a repetirse, castigando a quienes no aprenden nada de ella, es esperable que Maximiliano Barreiro, el más reciente instrumento de la corrupción barcelonista, termine por fracasar en nuestro fútbol como recompensa por su falta de ética y honestidad. Ojalá que al menos aproveche la plata que recibió esta vez...



Comunidad azul



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