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miércoles, febrero 08, 2017

"El "Loco" Balseca, el "Flaco" Raffo y el "Pibe" Bolaños"

Editorial de Ricardo Vasconcellos. Publicado por El Universo.

Emelec tuvo en su historia grandes jugadores. Basta recordar que por sus filas pasaron Jorge Chompi Enríques, Enrique Moscovita Álvarez y Marino Alcívar –a quien, en su tiempo, bautizaron como El Rey de la Media Vuelta y El Apilador Endiablado–. Fue el recordado Marino el que marcó en 1945 el primer gol en el estadio Capwell y el que anotó el primer tanto emelecista fuera de las fronteras. Se lo hizo a Colo Colo, en 1948, en el Campeonato de Clubes Campeones. Y más atrás fue el autor de la primera anotación ecuatoriana en un Sudamericano, en 1939, y se lo convirtió al famoso arquero peruano Juan Honores.

Pudiéramos citar al menos medio centenar de cracks que dejaron un gran recuerdo en la era amateur y en los años iniciales del profesionalismo: Félix Tarzán Torres, Ricardo Chinche Rivero, Vicente Chento Aguirre, los mellizos Luis Antonio y José Luis Mendoza, Atilio Guineo Tetamantti, Juan Avelino Pizauri, quien fue el primer Loco de nuestro fútbol; Julio Alberto Pérez Luz; Hugo Mena, llamado El Rey de la Chilena; Orlando y Mariano Larraz, Héctor Pedemonte, Bolívar Herrera, Jaime Ubilla y Raúl Argüello, quien fueron tempranos compañeros de Chompi en la zaga eléctrica para ubicarse luego en la leyenda del Ballet Azul, y muchos más.



Pero Emelec no era un club popular como barcelona, ídolo desde 1947, y el viejo Norteamérica al que sus seguidores conocían como El Que Jamás Tembló, por su bravura ante rivales de alto linaje. Emelec era considerado burgués, institución de gran poderío económico, reducto de las clases altas que tenía el respaldo de la Empresa Eléctrica, contaba con una elegante sede social y hasta tenía piscina. En esos años, para ser considerado aniñado había que contar con un carné de socio de Emelec. A don George Capwell le importaba poco el apellido o los bienes de fortuna del aspirante. Para ser socio de Emelec había que subirse a un ring, calzarse los guantes y librar un combate a tres rounds con el rival que el Gringo Guayaquileño eligiera.

En el viejo Capwell –del que no queda hoy ninguna huella, sino el recuerdo– los hinchas de Emelec, que no eran muchos, recalaban en la tribuna. No surgía aún el negocio de las camisetas, pero era fácil advertir que en las graderías de general los eléctricos eran pocos. Pero un día el panorama empezó a cambiar. Emelec comenzó a crecer al punto de desplazar a Norteamérica, que iba en declive de calidad. Los que gritaban los goles del club ya no eran solo los señores de elegante indumentaria, que se sentaban casi siempre en la tribuna del lado de la avenida Quito. Allá, en los tablones de Quito, General Gómez y Pío Montúfar empezaron a levantarse los brazos entusiastas y a enrojecer las manos de los emelecistas. ¿Cómo y por qué se produjo esa metamorfosis del gusto popular? Se lo voy a contar.

El ingreso de Emelec al alma del pueblo tuvo tres responsables, todos ellos nacidos en el estadio Capwell, que el próximo miércoles estrena su traje de luces. Los dos primeros responsables fueron José Vicente Balseca y Carlos Alberto Raffo.

Raffo llegó a Quito traído por el zaguero argentino Marcelo García en el primer año del profesionalismo capitalino. Vistió la divisa del Argentina. Tenía 27 años y pesaba 127 libras, de allí el apodo Flaco. Empezó a deslumbrar por su capacidad goleadora y Emelec se fijó en él. La historia de su arribo a Guayaquil es muy conocida.

“Todos se sorprendían por la forma en que llegaba justo a la pelota para marcar el gol. Cuando Emelec trajinaba por hacerse grande, por rivalizar en popularidad con el adversario del barrio, de ese barrio popular y bullicioso, bohemio y deportivo, surgió la figura que los eléctricos necesitaban: Carlos Alberto Raffo, con sus goles que engendraron popularidad y victorias. Emelec no era un equipo querido, no tenía fanáticos, apenas partidarios que se arremolinaban un poco agresivos en la tribuna. Pero ello no entraba en el corazón del pueblo. Fue Carlos Alberto Raffo el que prendió la chispa”, dijo Ricardo Chacón en una nota de prensa de 1973.



La llegada de Raffo al centro del ataque hizo que Balseca tuviera que correrse a la punta derecha lo que marcó el nacimiento del Loco, que se incorporó a Emelec en 1951 y que debutó ante Río Guayas con solo 18 años. Quienes vivieron los tiempos del viejo estadio consideran a Balseca el mejor puntero derecho de nuestro fútbol. Su calidad, inteligencia, dominio del balón e imprevisibles recursos le hicieron ganar la admiración de propios y extraños. Agregaba a estas virtudes lo de Loco, un futbolista que se divertía en la cancha y llevaba enorme alegría a la tribuna. Su duelo con Luciano Macías, en los Clásicos del Astillero, llenaba los estadios. Era una tema que se discutía antes y después de los partidos.

Nunca habrá otro como él. Los técnicos de hoy lo echarían del equipo por burlar las órdenes que admiran los bobos tacticistas. Está prohibido llevar alegría a las tribunas. Los futbolistas de hoy no sonríen en la cancha. Tienen el ceño fruncido, el gesto preocupado, alzan la vista solo para mirar al entrenador buscando su aprobación. Están llenos de temor y obediencia.

En 1959, cuando a veces se abrían las puertas del Capwell para uno que otro juego, apareció un chiquillo de piernas cascorvas y una mente repleta de fútbol. En un partido de juveniles debutó Jorge Pibe de Oro Bolaños, el mejor futbolista de todos los tiempos de entre los que jugaron en el país. Alberto Spencer llegó a niveles universales –donde todavía no llega ningún futbolista ecuatoriano–, pero toda su fama la obtuvo en el extranjero, jugando para Peñarol de Montevideo.



Bolaños era un 10 de oro puro, no falsificado ni de latón. Su fútbol era de inspiración, de creación. De sus botines salían fantasías como las de un prestidigitador, manejaba los ritmos del equipo, las pausas, la retención del balón y el pase asesino para que Raffo o Raymondi destrozaran las redes adversarias. Era líder, tenía temperamento. No tuvo jamás la cobardía y el irrespeto del que se tira al piso fingiendo una lesión. “El Marqués Fernando Paternoster llegó a Emelec, fundó su escuela, una de las pocas que ha tenido Guayaquil, y en ella nació Jorge Bolaños, el crack más crack del fútbol ecuatoriano. Original y único, basó su juego en el dominio de la pelota, su ahijada preferida. La que trató con dulzura, con cariño para brindar tardes de fútbol que solamente él pudo crearlas. Así fue ídolo de su hinchada y verdugo del rival” dijo de él Ricardo Chacón.

El Loco Balseca estuvo en la II Cena del Recuerdo que ha organizado Emelec. El Flaco Raffo y el Pibe Bolaños estarán, de seguro, en alguna cena celestial mirando cómo se encienden las luces de la nueva joya de la calle San Martín.

lunes, enero 23, 2017

"Recuerdos del primer Ballet Azul y del estadio Capwell"

Editorial de Ricardo Vasconcellos. Publicado por El Universo.


Nassib Neme y los directivos de Emelec dan los últimos toques a la segunda reinauguración del estadio George Capwell. Los seguidores de la divisa azul y plomo esperan con ansias la llegada del 8 de febrero en que el elegante escenario abrirá sus puertas para recibir al dueño de casa y al New York City, uno de los equipos más prestigiosos de la Major League Soccer, que trae en sus filas a dos campeones del mundo: el italiano Andrea Pirlo, mediocampista, monarca planetario en Alemania 2006, y el español David Villa, delantero, campeón mundial en Sudáfrica 2010.

Tengo de Pirlo una imagen imborrable. Cuando trabajaba para El Diario La Prensa, de Nueva York, fui enviado a cubrir íntegramente el Mundial 2006 y permanecí en Alemania 33 días. Uno de los encuentros más emocionantes que me tocó presenciar fue la semifinal entre Italia y Alemania, en Dortmund.

Los 90 minutos constituyeron la demostración de un fútbol defensivo más que de iniciativas de ataque. No hubo nada especial en las dos selecciones plagadas de estrellas. Cuando vino el alargue Italia echó al cesto su historia de marcaje y pelotazo y decidió que ir tras el arco rival. El comando de ataque lo encabezaban dos jugadores fabulosos que dieron aquella noche una muestra de su talento hasta entonces prisionero de las flechas y las cruces de una pizarra castradora: Andrea Pirlo y Gennaro Gatusso. Ellos construyeron la victoria y el pase a la final que terminaron ganando para llevar a su país a la cima del mundo.



Pero ese no es el tema de esta columna. Es solo una referencia en homenaje a Pirlo, a quien volveré a ver después de más de diez años. Mi propósito es aclarar una duda histórica planteada por varios lectores acerca de mi columna anterior en la que hablaba del Ballet Azul. La denominación, de modo general, es atribuida al equipo que se formó luego de la llegada del inolvidable maestro Fernando Paternoster, en 1962.

Pero los testimonios periodísticos son inapelables. Los viejos diarios son el borrador de la historia y en ellos, de modo especial en El Universo, bajo el título de ‘C.S. Emelec, el Ballet Azul del fútbol porteño’, aparece varias veces la foto del plantel eléctrico en 1957. En esa foto (busque en Facebook la página Memorias del Guayaquil Deportivo) están, de pie, Cipriano Yulee, Jaime Ubilla, Cruz Alberto Avila, Jorge Caruso, Jorge Lazo y Raúl Argüello. Abajo aparecen Daniel Pinto, José Vicente Balseca, Carlos Alberto Raffo y los argentinos Óscar Fernández y Natalio Villa.

De modo que El Ballet Azul de Emelec nació en el viejo Capwell y no en el Modelo, como aseguran muchos. A los que aparecen en la foto hay que agregar los nombres de otros conspicuos balletistas como Bolívar Herrera (+), Ricardo Chinche Rivero (+), Rómulo Cucho Gómez, quien fue figura estelar en 1957 y titular en casi toda la campaña; Carlos Romero, Mariano Larraz (+), Júpiter Miranda (+), Humberto Suárez, Julio Gallegos, Agustín Mamita Álvarez, Luis Montes y Fulvio Rangel.

A este primer Ballet Azul le correspondió el honor de consolidar el bicampeonato para el club (1956-1957) en los torneos de la Asociación de Fútbol del Guayas y lograr el título del primer campeonato nacional de fútbol. Tres coronas en dos años, lo que es orgullo emelecista.



¿Quién armó ese primer Ballet Azul? Ese que permanece en la memoria de los viejos hinchas que vivieron los tiempos de oro del antiguo estadio Capwell, y que debe ser honrado por los jóvenes seguidores de la divisa que a diario reciben el mensaje de que hay que olvidarse de la historia. Para ser justos debemos reconocer que el armaje empezó en 1956, cuando Emelec era dirigido por un nombre al que cubre hoy una espesa niebla de olvido: el chileno Renato Panay.

Los dirigentes del club lo conocieron en 1948, cuando Emelec fue a Santiago de Chile a jugar el primer certamen oficial interclubes reconocido por la Conmebol: el Campeonato de Campeones, antecedente de la Copa Libertadores. Era un entrenador experimentado en su país y lo contrataron para que, junto a Eloy Carrillo, dirigiera en ese torneo a los azules que debutaron empatando con Colo Colo, uno de los favoritos, después de ir ganando 2-0, con goles de Marino Alcívar, recordado Rey de la Media Vuelta.

Panay llegó a Guayaquil en 1954, ya esta vez como entrenador de planta de Emelec. Contaba con un buen plantel, pero se vio favorecido por una jugada magistral de los dirigentes: se ‘sustrajeron’ del balompié quiteño a Jorge Pibe Larraz y a Carlos Raffo, dos nombres señeros de la historia eléctrica. José Vicente Balseca, entonces con 20 años, jugaba de centro delantero. Panay hizo entonces una jugada de maestro: Puso a Raffo como piloto de ataque, mandó a Larraz de interior izquierdo y ubicó a Balseca de alero derecho dando lugar al nacimiento de un personaje idolatrado por todas las hinchadas: el Loco Balseca.

El adiestrador chileno se fue a fines de 1954, pero retornó en 1956. Yulee se había consolidado como uno de los mejores arqueros nacionales. Ubilla y Argüello habían ganado fama como marcadores, mientras en el centro lucía su eficiencia Eladio Leiss. Herrera, Rivero y Galo Papa Chola Solís eran dueños del medio campo y adelante hacían una fiesta el Loco Balseca y Daniel Pata de Chivo Pinto. El Flaco Raffo destrozaba las redes, mientras el ala izquierda contaba con el Pibe Larraz o su hermano mayor, Mariano, un número 10 auténtico, no falsificado, y en la punta con Júpiter Miranda o Bomba Atómica Guzmán.

Emelec fue brillante campeón en ese torneo de Asoguayas y Panay se fue para no volver. Se convirtió en trotamundos. Después de dirigir en su país al Rangers de Talca, anduvo por Bolivia con el Aurora y la selección de ese país. Después viajó a Panamá y tuvo a su cargo la selección entre 1971 y 1978, año en el que le pierdo el rastro.



Fue entonces que los eléctricos acudieron a los servicios del siempre bien recordado Eduardo Tano Spandre, ítalo-argentino que había jugado en Río Guayas, Emelec y Valdez; que había sido técnico campeón con los milagreños en 1954 y había llevado a Barcelona a conquistar el primer título del profesionalismo en 1955. El Tano le dio la titularidad en el centro de la zaga a Cruz Ávila y pidió a los directivos que compraran el pase de Cucho Gómez. Cuando llegó a Guayaquil el Deportes Tolima convenció a su excompañero Jorge Caruso para que se quedara en Emelec. Los argentinos Natalio Villa y Óscar Fernández se incorporaron al plantel.

El fútbol millonario adquirió una vistosidad y elegancia que provocó que diario El Universo lo bautizara como El Ballet Azul, el de los bellos tiempos del viejo estadio Capwell.

martes, septiembre 06, 2016

"El "Pibe" Bolaños creó la idolatría de Emelec"

Editorial de César Burgos Flor. Publicada por El Telégrafo


El petiso creaba jugadas desde la media cancha, quería gambetear a todo el equipo rival, sus piernas arqueadas le servían para esconder la pelota, era difícil quitársela. Ponía pases precisos para que otros convirtieran los goles y también los anotaba, muy hermosos.

Hábil, veloz, decía que tenía la garra del futbolista guayaquileño, no se achicaba ante nadie, siempre iba para adelante sorteando bosques de piernas, que muchas veces lo detenían con faltas por demás rudas. Admirador del fútbol argentino, parecía argentino cuando gambeteaba, uno de sus defectos fue ser ‘comebola’.

Lo vi por primera vez en el equipo juvenil Sagrario en la Liga Deportiva Juan Díaz Salem, cuyas canchas estaban ubicadas en las calles guayaquileñas Venezuela y Guaranda. Todos los ‘pibes’ querían ser como Bolaños, iban los domingos a gozar de las gambetas, los pases matemáticos y los goles de Jorge. Era la atracción de esa verdadera fiesta de novatos.



Pasó a los juveniles de Emelec, no tardó en jugar en primera división, llegaba a entrenar al estadio Capwell en una bicicleta que dejaba encargada en una tienda de la esquina de las calles Quito y San Martín. Recuerdo aquella inolvidable delantera de los llamados ‘Cinco Reyes Magos’: Balseca, Bolaños, Raffo, Raymondi y el argentino Ortega. Después se entendió a las mil maravillas con Bolívar Merizalde, los dos petisos eran burlones con la pelota, llegaban hasta la raya del arco con pases cortitos y quiebres indescifrables para los defensas. Mía y tuya, tuya y mía… gol del ‘Filtrador’ Bolívar Merizalde.

Creó la idolatría de Emelec. El entrenador argentino Fernando Pasternoster manifestaba que con once jugadores como Bolaños hacía a cualquier equipo campeón del mundo. Le manifestaba antes de los partidos: “’Pibe’, juegue como usted sabe. Los demás lo siguen, imponga el ritmo”. Pasó a los juveniles del River Plate de Argentina, pero regresó porque quería actuar en primera. De buena actuación en la selección de Ecuador que concurrió en 1963 a la Copa América de La Paz y después a las eliminatorias mundialistas.

Los fanáticos de Emelec siempre lo recordarán por el gol imposible que convirtió a la selección de Paraguay, en un partido amistoso en el estadio Modelo Guayaquil,con el que los ‘eléctricos’ ganaron 2 a 1 el 31 de marzo de 1965: “Bolaños se adornaba en un terreno chiquito, en esa que parecía su pequeña hacienda, en donde dominaba rivales con la maestría de su fútbol. De repente salió la pelota impulsada por la izquierda del número 8 y allá, en el rincón opuesto al arquero Galarza, como de emboquillada, lenta, pero seguramente entraba la estocada final, el puntillazo que le ponía galería de escándalo al espectáculo. La gente, movida por el impulso y el impacto, saltó de sus asientos”, escribió el cronista Ricardo Chacón García en el diario El Universo.

Así era el ‘Pibe de Oro’: triunfador, gambeteador, apasionado; dejaba todas sus energías en la cancha.

jueves, abril 28, 2016

87 años en 87 imágenes

En sus casi 9 décadas de gloriosa existencia, Emelec ha dejado múltiples huellas en el deporte y en la sociedad ecuatoriana. Sería muy difícil poder resumir tantos hechos, personajes, hitos y emociones de alguna manera sin cometer la injusticia de dejar fuera a alguien. Sin embargo, las fotos e información que el reconocido estadígrafo ecuatoriano Antonio Ubilla recopiló y publicó en Twitter son una excelente manera de homenajear a Emelec y todo lo que significa para Ecuador, para el deporte y para nosotros, sus fieles hinchas.



Presentamos 87 imágenes seleccionadas en homenaje a Emelec en su aniversario 87:

























































































































































































miércoles, febrero 03, 2016

Jugadores muestran merecida gratitud hacia el "Pibe" Ortega [FOTOS]

Los jugadores de Emelec, Ángel Mena y Fernando Gaibor, además de otro deportista identificado con la escuadra azul como es Silvano Estacio, dejaron de lado sus actividades esta tarde para pasar un grato momento junto a una gloria de la institución azul, que precisamente ya no vive su épocas de fama a costa del fútbol.



Roberto Ortega fue uno de los personajes que dejó huella en el fútbol ecuatoriano y concretamente en el cuadro azul. Ortega, nacido en Buenos Aires, el 30 de abril de 1932, llegó al país en 1958 para reforzar a liga de Quito, con la que ganó los torneos de AFNA de ese año y los de 1960 y 1961. Con Emelec ganó el título de Guayaquil en 1962. Además integró la temible delantera de los Cinco Reyes Magos (junto a José Vicente Balseca, Jorge Bolaños, Carlos Raffo y Enrique Raymondi).

En los últimos tiempos, y tras una larga temporada de permanecer olvidado y vivir en condiciones de pobreza, una injusta condena lo mantuvo recluido en condiciones inapropiadas para su edad y estado de salud, tal como fue denunciado en este mismo blog por una de sus nietas. Tras ser puesto en libertad, no tardó en aparecer en el Capwell para ver jugar al equipo de sus amores y recibir el homenaje de la hinchada y de los jugadores, particularmente del mismo Mena, quien le dedicó el gol que marcó aquel día, y al final del partido le regaló su camiseta, junto con un abrazo grato y emocionado.



Esta tarde, el 'Pibe' tuvieron la grata visita de los futbolistas 'eléctricos' para conversar de la actualidad de Emelec y conocer un poco más de lo que fue una figura de la plantilla azul en su momento. Sin duda alguna que ‘el Pibe’, como se lo apodaba en su época de jugador, tuvo un momento ameno junto a las figuras del cuadro 'millonario' del que en algún momento fue parte.




Basado en información publicada por Ecuagol. Fotos: @oortega10

domingo, septiembre 20, 2015

"¡Qué clásico más feo!"

Editorial de Ricardo Vasconcellos. Publicado por El Universo.

Mendigos del fútbol con sueldos europeos son hoy los actores de los antes emocionantes Clásicos del Astillero que forjaron en muchos niños y jóvenes de mi generación, y de otras generaciones, el amor por el balompié.

Hace años, muchos años que no veía un partido de fútbol tan feo como el del último clásico que, para variar, terminó sin goles. Con Luis Cachito Ramírez y Pepe Macías nos preguntábamos: ¿y estos son los que ganan tanto dinero sin saber parar un balón ni dar un pase a dos metros? Cuando se forme la Liga Profesional, libre de la maléfica influencia de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, los dirigentes de los clubes tendrán que sincerarse y poner fin a la inflación de los sueldos que benefician a verdaderos ‘paquetes’ nacionales y extranjeros.

Las remuneraciones son exorbitantes para un fútbol de tan baja calidad y para jugadores que en otra época no habrían pasado el examen en las ligas de novatos, pues los habrían echado de La Atarazana o del Jockey Club.

Aquellos clásicos llenos de emociones, vividos con pasión no solo en las gradas, sino también en la cancha, han quedado en la historia. Aquella historia que odian los ‘periodistas’ modernos y que tratan de desacreditar a cada paso. Hace algún tiempo leí una frase de Pablo Picasso quien decía: “Para ser un pintor de calidad hay que tener una importante carga de pasado”. En el periodismo también. Lo que ocurre es que para apreciar las lecciones de la historia, hay que leerla e interpretarla. Hay que tener inteligencia, cultura general y sensibilidad y lo que el ‘periodismo’ deportivo moderno tiene es una grabadora. Hay excepciones. Conozco algunos jóvenes interesados en explorar el pasado, en conocer la historia, aparte de leer libros como los de Eduardo Galeano, Juan Villoro, Jorge Valdano, Ángel Cappa y un periodista de la década de 1960 que nunca pasará de moda, Dante Panzeri, autor de dos libros que son magistrales: Fútbol, dinámica de lo impensado y Burguesía y gangsterismo en el deporte. Panzeri era un crítico ácido, comprometido solo con la verdad. Por eso lo echaron de El Gráfico, revista que en una época apoyó a la dictadura militar argentina y al gangsterismo grondonista.



Pero volvamos al clásico. ¿Qué es lo que vimos? Una sola llegada al arco malograda en doble ocasión por un crack argentino. Dos revolcones de los arqueros. Un 85% de pases entregados al contrario. Ninguna acción inteligente que hiciera presumir que existía al menos una leve coordinación afianzada en los entrenamientos. Un concierto de pelotazos de los defensas rechazando apurados por no tener a un compañero a quien entregar la pelota; algunos mediocampistas tratando de capitalizar el rechazo y un delantero que vagaba rezando por un balón decente para intentar el gol. Lo más parecido a un encuentro entre los equipos de dos haciendas que vi hace unos 60 años, cerca de Naranjito, adonde fui invitado por don Adán Barreto, propietario de un fundo.

¿Cómo puede convencernos el periodismo adicto a quienes vivimos las eras del viejo estadio Capwell o del Modelo, de que este fútbol es mejor que el de antes? Hasta los nombres eran más sonoros. Gritar ¡Chuchuca! no es lo mismo que hacer barra a Blanco. Raffo es leyenda que no llegará a serlo jamás Emmanuel Herrera. Cuando mi maestra de primer grado, doña Noemí Vallejo de Miranda, me enseñó a leer, yo devoraba las páginas deportivas de EL UNIVERSO para aprender de memoria las alineaciones. La de barcelona que forjó la idolatría: Romo; Benítez, Sánchez y Solís; Jorge Cantos y Montalván; Jiménez, Enrique Cantos, Sigifredo Agapito Chuchuca, José Pelusa Vargas y Guido Andrade. O la de Emelec con Tarzán Torres; Eladio Leiss y Guamán Castillo; el Chinche Rivero, Moscovita Álvarez y Chento Aguirre; Puñalada Villacrés, Júpiter Miranda, el Chivo Jiménez, Atilio Tettamanti y Juan Avelino Pizauri.

El escritor colombiano Daniel Samper Pizano afirma que recordar una alineación tiene “la secreta ternura de un arte escondido”. Los jóvenes de hoy no tendrán el placer que nosotros, los viejos aficionados, sí disfrutamos. Era fácil, solo bastaba un poco de memoria. Un arquero, tres defensas, dos volantes y cinco delanteros. Hoy es imposible. Los grandes falsificadores del fútbol, los técnicos, imponen que hoy jueguen un arquero, cinco defensas, cuatro volantes de “corte” (tratar de cortar las extremidades adversarias) y un delantero. Una semana después pondrán un arquero, tres defensas, dos carrileros, cuatro volantes de marca (como a los bueyes, hay que “marcar” al adversario) y un delantero. ¿Cómo memorizar tan estrafalarias formaciones?



Los clásicos que yo viví eran duelos llenos de fervor. Siempre recuerdo el primero que atestigüé, jugado el 3 de octubre de 1953. Barcelona ganó 1-0 con gol de un chiquillo de 17 años. No había necesidad de obligar a los clubes a poner un juvenil. La clase superaba cualquier reglamentación. El autor del gol fue Clímaco Cañarte, quien había debutado una campaña antes, a los 16 años, con el difícil encargo de sustituir al inolvidable Guido Andrade.

El Capwell se llenaba hasta las banderas. Los nombres atraían: Pablo Ansaldo, Carlos Pibe Sánchez, Carlos Alume, Veinte Mil Solórzano, Chalo Salcedo, Pajarito Cantos, Chuchuca, Simón y Clímaco Cañarte. En Emelec, ni se diga: Cipriano Yulee, Jaime Ubilla, Raúl Argüello, Bolívar Herrera, Jorge Caruso, el Loco José Vicente Balseca, Mariano y Jorge Larraz y Júpiter Miranda.

Nadie podrá olvidar aquel Clásico que ganó barcelona 5-3 el 31 de julio de 1955. El Pibe Jorge Larraz marcó a los 4 minutos y Salcedo empató a los 8m. Júpiter adelantó a Emelec a los 15 y otra vez Salcedo empató a los 19m. Chuchuca marcó a los 37m y Júpiter puso el empate a los 40m. En el segundo tiempo Chuchuca y Simón Cañarte anotaron los goles del triunfo 'torero'.

Los emelecistas recuerdan siempre aquel clásico del 29 de octubre de 1961, en el Modelo, cuando barcelona pretendía dar la vuelta olímpica, pues se había clasificado campeón del torneo de Asoguayas dos fechas antes de terminar el torneo. Aquel día Emelec le aguó la fiesta a los canarios al vencerlos por 3-2, goles del Loco Balseca a los 15 minutos; Vicente Lecaro de penal a los 21m; otra vez Lecaro a los 25 de tiro libre; de Raffo a los 35m y del Maestrito Raymondi a los 86m.

Hay docenas de clásicos del Astillero que son históricos, pero hace casi dos décadas que no vemos uno que valga la pena. La exagerada mercantilización y la pérdida del compromiso para con la divisa, parecen haber matado la gran fiesta.

jueves, junio 18, 2015

¡Se hizo justicia! El "Pibe" fue declarado inocente

La noticia la confirmó el abogado Galo Argüello Arias, quien tomó a cargo la defensa de Roberto Eliseo Ortega, exfutbolista de Emelec. El décimo tribunal de Garantías Penales tomó ayer una resolución, declarando inocente al 'Pibe'.


"Al final la verdad se impuso. Estamos hablando de una auténtica gloria de nuestro fútbol, de una persona honesta que siempre vivió ligada al deporte y que incluso dejó pasar la ocasión de residir en Europa para quedarse a vivir en un país al que llegó a querer mucho. Lamentablemente fue víctima de un engaño por parte de personas sin escrúpulos, que se aprovecharon del mal momento que atraviesa", detalló el jurisconsulto.

El 26 de noviembre de 2013 el 'Pibe' Ortega fue detenido en la terminal aérea de Guayaquil, acusado de corretaje de sustancias sujetas a fiscalización. Uno de sus hijos aseguró que este fue engañado por dos sujetos desconocidos, quienes ofrecieron llevarlo a Italia para un supuesto homenaje (el 'Pibe' jugó en Fiorentina) y le dieron una maleta con doble fondo que le compraron para el traslado y en la que habían ocultado la sustancia.


La boleta de rigor se encuentra en la dependencia del Comando General de la Policía, zona 8. En ese lugar se elaborará el oficio correspondiente para retirar la custodia que Ortega ha tenido en los últimos meses en el Instituto de Neurociencias de Guayaquil. Hasta la noche de ayer no se definía a qué hora saldrá.

Ortega llegó a Ecuador en 1958, luego de haber militado en Independiente de Avellaneda (Argentina), Deportivo Cali, Santa Fe, Independiente (Colombia), Portuguesa (Brasil) y Fiorentina (Italia). Formó parte de los recordados 'Reyes Magos' junto a Carlos Raffo, Enrique Raymondi, José Vicente Balseca y Jorge Bolaños.

Fuente: Expreso

lunes, diciembre 01, 2014

¡Dos grandes razones para sonreír cada 1º de diciembre!

Cuando eres hincha de una institución tan gloriosa y llena de mística como Emelec, tu vida está llena de momentos destacados para recordar.

Ya sean sucesos históricos, como la fundación del club; hechos muy peculiares, como haber sido campeones antes de existir; momentos dolorosos, como la muerte de ex-figuras azules; y, por supuesto, los sucesos gloriosos, que nos llenan orgullo, como la consecución de los 11 trofeos de campeón que decoran las vitrinas del estadio Capwell, entre muchos otros.


Y es precisamente por eso que cada 1º de diciembre es tan especial para los hinchas de Emelec. Porque en esta fecha, en distintos años, se registraron dos eventos que hablan de la grandeza de Emelec. Si nos ceñimos a la clasificación anterior, ambos podrían considerarse tanto históricos como gloriosos, por la relevancia que tuvieron para los hinchas azules y para el fútbol de nuestro país.

El primero de estos hechos ocurrió en 1957. El Club Sport Emelec, que ya había ganado varios campeonatos locales, disputaba (en su condición de Campeón de Guayas) la primera edición del Campeonato Ecuatoriano de Fútbol con otros 3 equipos (cuyos nombres no le importan a nadie), a los cuales deja en el camino gracias al talento inolvidable de Raffo, Pinto, Yu Lee, Balseca, Larraz, Lazo y muchos más, proclamándose así como el Primer Campeón del Fútbol Ecuatoriano, y la eterna envidia de los que sabemos, y algunos advenedizos más.

(Click en la imagen para leer la historia completa)


El segundo ocurrió hace apenas un año, cuando la hinchada de Emelec, consolidada como la mejor del Ecuador, puso fin a 11 años de espera y frustraciones para ver al equipo de sus amores coronarse nuevamente -por undécima vez- como el gran Campeón Nacional de Fútbol, una fecha antes de que el torneo termine.

(Click en la imagen para leer la historia completa)


Toda esa alegría contenida desató una fiesta inolvidable en la ciudad de Portoviejo, la cual se replicó en cada rincón de un país en el que Emelec está cada vez más presente, y que hoy, 1º de diciembre, tiene dos grandes razones para celebrar la grandeza del Primer Campeón Ecuatoriano. Del actual Campeón Ecuatoriano.

domingo, agosto 24, 2014

"Carlos Raffo llegó a Emelec hace 60 años" [VIDEO]

Editorial de Ricardo Vasconcellos. Publicado por El Universo.

La propaganda interesada del periodismo “canjeable” no podrá convencernos nunca de que los cracks que se importan hoy son mejores que los de ayer. Los que han llegado en los últimos 20 años, –al menos, con estrambóticos apodos como Tanque, Tsunami del gol, Dinamitero, Bombardero y otras sandeces– prometiendo marcar tantos, juntando todos los que hicieron no llegan a la cuarta parte de los que convirtió Carlos Alberto Raffo Vallacco en su larga carrera en Emelec, el equipo al que amó entrañablemente, 9 de Octubre, Everest y la Selección.


Hace muchos años hicimos con Otón Chávez un segmento para Ecuavisa llamado ‘El Rincón del Recuerdo’. Uno de los entrevistados fue el Flaco Raffo. Su charla directa, pero enternecedora, nos transmitió una queja: “Jugué once temporadas y solo falté a tres partidos cuando el Cholo Fortunato Chalén me quebró tres costillas de un pisotón. Nunca falté a un entrenamiento y pagué con goles cada sucre que me pagaron. No tengo resentimientos, pero sí una pregunta. ¿Por qué no me hicieron una despedida cuando me fui del club? Creo que merecía al menos eso”.

No solo un homenaje de despedida merecía Carlitos. Si la gratitud fuera la regla en el balompié, Emelec debiera erigirle un busto en el estadio Capwell al jugador que transformó al club de ‘refugio de aniñados’ (al menos eso se decía en las calles) a un equipo popular. Emelec fue históricamente una mezcla de futbolistas de clase media con otros de extracción popular y de repente aparecía un burgués. El Clásico del Astillero nació porque el pueblo necesitaba adoptar a un cuadro que frenara el avance avasallador de los eléctricos con sus fichajes argentinos y uruguayos. Y surgió barcelona, en 1947, con savia puramente criolla encabezada por Sigifredo Agapito Chuchuca.

Hasta 1954 se hablaba de un Emelec que representaba a los ricos y poderosos y un barcelona que encarnaba al pueblo. Pero ese año empezó a cambiar todo. El inolvidable José Vicente Balseca, regateador insigne, ocupaba el centro del ataque cuando comenzó a hablarse de un centrodelantero que enloquecía a los arqueros en Quito, jugando para el Argentina, el conjunto que luego se llamó Deportivo Quito. Fue Dantón Marriot el que dio la noticia a Emelec. Lo había visto el 2 de mayo hacerle cinco goles al Norteamérica en el estadio del Arbolito en un amistoso. Los millonarios, que ya se habían traído de Liga de Quito a Jorge Pibe Larraz, fueron a la carga por Raffo.


En aquella época inicial del profesionalismo no había una política de pases entre una Asociación y otra, así que Emelec se valió del entonces ministro de Defensa y dirigente del club, Enrique Ponce Luque, para convencer a Raffo de venir a Guayaquil. En las innumerables charlas que tuve con el Flaco durante muchos años, con una sonrisa daba su versión de su llegada a Guayaquil: “La gente dice que me trajeron en el baúl del carro del ministro, vestido de general. Pero no fue así. En Quito sabían que andaba coqueteando con Emelec y se preparaban para no dejarme salir. Don Peche Ponce mandó al hotel a un edecán que me llevó un abrigo largo de los que usaban los militares y una gorra de oficial. Así vestido, en la noche, dejé el hotel por la parte de atrás y me subí al automóvil del Ministerio que me esperaba a una cuadra. Me fui directamente a Manta donde estaba el equipo y allí debuté en un amistoso un 31 de agosto de 1954”.

Oficialmente su estreno fue el 4 de septiembre de 1954 ante Unión Deportivo Valdez y una semana después jugó ante el Panamá. Emelec ganó 4-0 con tres goles de Raffo. Jugó solo la segunda rueda y terminó ubicado a un gol del máximo artillero de ese año, Simón Cañarte. Su llegada obligó al entrenador chileno Renato Panay a reestructurar su ataque. El Loco Balseca pasó a ser puntero derecho y allí, en la raya, su gambeta endemoniada y sus locuras le ganaron un lugar en la historia. El delantero manabita Júpiter Miranda dejó la punta zurda y pasó a formar ala con Balseca. Su puesto fue ocupado por Eduardo Bomba Atómica Guzmán.

Ese Emelec de Yulee, Ubilla, Arguello, Leiss, Chompi Enriques, Galo Solís, el Chinche Rivero, Bolívar Herrera y Humberto Suárez, con los delanteros mencionados, cambió la historia. La general empezó a fundir el amarillo con el azul y plomo. A la hinchada eléctrica empezaba a llegar el pueblo que saltaba en las gradas del Capwell con los goles formidables del más grande fichaje de Emelec en su historia: Carlos Raffo, llegado de 27 años, con pasado en Platense y en Central Argentino en su país natal. Fue tanto el impacto de Emelec que el pueblo y la prensa bautizaron al equipo como El Ballet Azul. Fue el primero en recibir ese homenaje pues en 1962 nació el segundo Ballet: el de don Fernando Paternoster.


Soy de aquellos que testificaron en las gradas la calidad irrepetible de Raffo. Cambió de compañeros, jugó al lado de Balseca, Daniel Pata de Chivo Pinto, Mariano y Jorge Larraz, Júpiter Miranda, Bomba Atómica Guzmán, Natalio Villa, Óscar Fernández, Américo Castroman, el Pibe Bolaños, el Maestrito Raymondi, el Pibe Ortega, Clemente de la Torre, Galo Pulido, el Chamo Flores y algunos más. Podían ponerle a cualquiera que él seguía siempre con su obsesión goleadora.

Hizo 20 goles en los Clásicos entre oficiales y amistosos y más de 100 en su carrera. Un día le dijeron que ya no lo necesitaban y se fue en silencio. El adiós recién se lo dieron antes de sepultarlo.



martes, mayo 06, 2014

El "Pibe" Ortega empeora, y no puede ser tratado

Un gran susto tuvo ayer Claudio Ortega al enterarse de que su padre, Roberto 'Pibe' Ortega, había sufrido un quebranto en su salud.

El menor se trasladó de inmediato al Instituto de Neurociencias, donde su progenitor se encuentra internado desde el 21 de febrero, por estar involucrado en un corretaje ilegal de drogas. Allí le informaron que el exfutbolista de Emelec había sufrido una disminución del ritmo cardiaco, por lo que tuvo que ser atendido de urgencia en la Unidad de Estabilización Clínica de dicha casa asistencial.

Pese a tener 82 años de edad, el 'Pibe' Ortega, exgloria de Emelec y quien integró la temible delantera de los 'Cinco Reyes Magos' (junto a José Vicente Balseca, Jorge Bolaños, Carlos Raffo y Enrique Raymondi), no puede ser transferido a un hospital para atender su quebrantada salud, porque aún no hay una orden escrita de un juez. Además, su familia requiere ayuda económica.


Un auxiliar del Instituto confirmó que el cuadro clínico de Roberto Ortega se complicó por un problema bronquial, pero esperaban estabilizarlo para que regrese al área donde se encuentra hospitalizado desde hace más de dos meses.

Claudio Ortega lamentó que hasta el momento ningún dirigente de Emelec se haya preocupado por lo que sucede con su padre. "No es justo que alguien que le dio gloria a esa institución termine así. El fin de semana se jugará el Clásico del Astillero y sería una buena oportunidad para ayudarlo. Alguien me sugirió pararme en la puerta del estadio con un cartón para recoger monedas entre los aficionados, pero no es lo correcto".

Personas e instituciones han comprometido su colaboración, pero su situación legal continúa igual, mientras su salud se deteriora.

Fuente: Expreso

sábado, mayo 03, 2014

EMELEC ALL-STARS: Así quedó el Once Ideal

Gracias a la participación de nuestros lectores, a través de sus nominaciones y votos, pudimos armar, posición por posición, el equipo ideal de Emelec en sus primeros 85 años de vida. Un verdadero equipo de "All-Stars", compuesto de los jugadores y director técnico más relevantes que han pasado por filas azules, así como del directivo más influyente de la historia del club.


Línea por línea, recordemos quienes fueron los elegidos, y cuáles son los "méritos" que los pusieron allí, en lo más alto de la gloriosa historia futbolística del Club Sport Emelec, y en lo más profundo del corazón y la memoria de sus hinchas. Ellos son:


Nombre: Eduardo García

Apodo: 'el Ñato'

Nacionalidad: Uruguayo

Permanencia en Emelec: 1968 - 1969 / 1972 - 1979 (10 temporadas)

Logros e hitos: Campeón nacional con Emelec en 1972 y 1979 (siendo además DT en este último título). Jugó con la Selección Ecuatoriana las eliminatorias rumbo a Argentina 1978. Campeón como dirigente en 1988.




Nombre: Luis Capurro

Apodo: 'Chocolatín'

Nacionalidad: Ecuatoriano

Permanencia en Emelec: 1989 - 1993 / 1994 - 1996 (8 temporadas)

Logros e hitos: Histórico capitán azul. Campeón con Emelec en los torneos nacionales de 1993 y 1994, así como el torneo amistoso "Copa Saeta Internacional" en 1992. Elegido como parte del Equipo Ideal de América (Diario "El País", Uruguay) en 1993 y 1995, jugando para Emelec. Destacado integrante y capitán de la Selección Ecuatoriana, con 100 partidos disputados.


Nombre: Iván Hurtado

Apodo: 'Bam bam'

Nacionalidad: Ecuatoriano

Permanencia en Emelec: 1992 - 1995 (4 temporadas)

Logros e hitos: Campeón con Emelec en 1993 y 1994. Integrante de la Selección Ecuatoriana, con 166 partidos disputados, incluyendo participación en los mundiales de 2002 y 2006 (este último como capitán).


Nombre: Augusto Poroso

Apodo: 'Porosito'

Nacionalidad: Ecuatoriano

Permanencia en Emelec: 1993 - 2004 (12 temporadas)

Logros e hitos: Campeón con Emelec en 1993, 1994, 2001 y 2002 (en este último, anotando el histórico gol de chilena que significó el campeonato). Integrante de la Selección Ecuatoriana, incluyendo participación en el mundial de 2002.


Nombre: Dannes Coronel

Apodo: ---

Nacionalidad: Ecuatoriano

Permanencia en Emelec: 1991 - 1999 (9 temporadas)

Logros e hitos: Campeón con Emelec en 1993 y 1994. Integrante de la Selección Ecuatoriana en 27 ocasiones.




Nombre: Rubén Beninca

Apodo: 'Petiso', 'Puro'

Nacionalidad: Uruguayo

Permanencia en Emelec: 1988, 1996 (2 temporadas)

Logros e hitos: Campeón con Emelec en 1988. Campeón de la copa 'Ciudad de Guayaquil' (inauguración del estadio monumental de barcecopia): autor del gol del triunfo azul.


Nombre: Kléber Fajardo

Apodo: 'Cabezón'

Nacionalidad: Ecuatoriano

Permanencia en Emelec: 1983 - 1996 (14 temporadas)

Logros e hitos: Campeón con Emelec en 1988, 1993 y 1994. Múltiples participaciones con la Selección Nacional.


Nombre: Enrique Verduga

Apodo:
'Flaco'

Nacionalidad:
Ecuatoriano

Permanencia en Emelec:
1986 - 1998 (13 temporadas)

Logros e hitos: Campeón con Emelec en 1988, 1993 y 1994. Múltiples participaciones con la Selección Nacional.


Nombre: Jorge Bolaños

Apodo: 'Pibe'

Nacionalidad: Ecuatoriano

Permanencia en Emelec: 1959 - 1969 (11 temporadas)

Logros e hitos: Campeón Nacional con Emelec en 1961 y 1965. Campeón de Guayaquil en 1962, 1964 y 1966. Integrante de la Selección Ecuatoriana en 22 ocasiones.




Nombre: Carlos Alberto Juarez

Apodo: 'Cuqui'

Nacionalidad: Argentino, nacionalizado ecuatoriano

Permanencia en Emelec: 1996 - 1999 / 2000 - 2002 / 2003 / 2007 - 2008 (10 temporadas no consecutivas)

Logros e hitos: Campeón con Emelec en 2001 y 2002. Máximo goleador de la Copa Merconorte 1998 y del Campeonato Ecuatoriano 2001. Máximo goleador en la historia de Emelec. Integrante de la Selección Nacional en 4 ocasiones.


Nombre: Carlos Alberto Raffo

Apodo: 'Flaco'

Nacionalidad: Argentino, nacionalizado ecuatoriano

Permanencia en Emelec: 1954 - 1964 (11 temporadas)

Logros e hitos: Integrante del recordado 'Ballet Azul'. Campeón con Emelec en los torneos locales -Guayaquil- de 1956, 1957 y 1962, y en los campeonatos nacionales de 1957 y 1961. Máximo goleador en los torneos locales -Guayaquil- de 1956, 1957, 1959, 1960 y 1961, y en el campeonato nacional de 1963. Fue uno de los máximos goleadores de la historia de Emelec. Integrante de la Selección Nacional en 13 ocasiones. Máximo goleador en la edición 1963 del Campeonato Sudamericano (hoy denominado "Copa América").




Nombre: Fernando Paternoster

Apodo: 'Flaco', 'Marqués'

Nacionalidad: Argentino

Permanencia en Emelec: 1962 - 1966 (5 temporadas)

Logros e hitos:Consiguió con Emelec el título nacional de 1965, y los títulos de Guayaquil de 1962, 1964, 1966. Creador del 'Ballet Azul'. Fue el técnico de mayor permanencia en el club.




Nombre: Nassib Neme

Nacionalidad: Ecuatoriano

Periodos como dirigente: Vicepresidente de la comisión de fútbol entre 1988 y 1989. Presidente de la comisión de fútbol entre 1992 y 1993, y entre 2009 y 2011. Vicepresidente del club entre 1990 y 1991. Presidente del club desde el 2011.

Logros e hitos:Mentalizador y principal gestor del rescate y reconstrucción del Estadio Capwell (1991). Mientras fue dirigente, Emelec consiguió los campeonatos nacionales de 1988, 1993 y 2013.



Nuevamente, gracias a todos quienes participaron, con sus nominaciones y votos, de esta iniciativa pensada como un homenaje a aquellos personajes que contribuyeron a engrandecer a Emelec como equipo de fútbol y como institución, a lo largo de su historia. Una pasión que no deja de crecer en el corazón de miles de hinchas fieles en Ecuador y alrededor del mundo..

Comunidad azul



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